Los koi son variedades ornamentales domésticas de
la carpa común. Se cree que son originarias de Asia oriental, desde el mar de Aral hasta el mar Caspio. El cultivo de las carpas ornamentales floreció en China durante la Dinastía Qing y en Japón con la Era Yayoi. Se cree que los koi traen buena suerte. Al igual que las carpas salvajes, los koi son peces muy resistentes.
En el siglo IV d.C. ya se mencionaban carpas de colores en libros chinos y coreanos. No obstante no es hasta el siglo XIX cuando comienza a popularizarse de manera significativa en la prefectura Niigata de Japón. Los granjeros de arroz
ya criaban carpas comunes para alimento. Éstos se dieron cuenta de que
había carpas de color más brillante que las habituales, lo que las hacía
más vulnerables a los depredadores. Las criaron y cruzaron hasta formar
pautas de colores bien definidas.
El hobby no se extendió por todo Japón hasta 1914, cuando se expusieron en la exposición anual de Tokio. La cría de carpas ornamentales se popularizó por todo el mundo, siendo llevadas desde Asia
al resto de países. Gracias a la aparición de la bolsa de plástico,
durante los transportes en barco apenas se producían muertes, hecho que
fomentó la expansión de kois. Hoy en día son peces típicos de las
tiendas de animales, y criadores especializados han llegado a criar
ejemplares valorados en 100.000 euros.
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